Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional

El documento final del pasado sínodo de los Obispos, comienza recogiendo la familiaridad y la unidad de esta familia que es la Iglesia. Dios actúa en cada miembro del cuerpo: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne y vuestros hijos y vuestra hijas profetizaran, y vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños” (He 2,17; CF Jl 3,1). Esto nos invita a entusiasmarnos con la misión que Dios nos da, llevar la esperanza al mundo, llevar a Jesús. Así pues la Iglesia es un único cuerpo que sufre y se alegra con cada miembro, llamada a transmitir la alegría del Evangelio.

Cada miembro de este cuerpo tiene que hacer todo aquello que pueda. Dios no nos pide más de nuestras posibilidades, sino que como dice San Agustín “Haz lo que puedas y pide lo que no puedas y Dios te dará para que puedas”, Así lo vemos en Jn 6,8-11 cuando Jesús gracias a la disponibilidad y generosidad de un joven que ofrece todo lo que tiene, puede realizar el gran milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.

La Iglesia ante la situación actual (pocos jóvenes continúan viviendo la fe en la Iglesia) se plantea como ha de acompañar a los jóvenes, como hacer atractivo para ellos el Evangelio. La respuesta la encontramos en Lc 24, 13-35, en la figura de Jesús que camina con los discípulos de Emaús. Estos todavía no han comprendido el sentido de lo sucedido y se están alejando de Jerusalén y de la comunidad. Primeramente Jesús aparece a su encuentro (los va a buscar) y los acompaña. Inicialmente sólo los escucha y una vez que los ha escuchado les ayuda a reconocer lo que están viviendo. Con afecto y energía les anuncia la Palabra, guiándolos a interpretar a la luz de las Escrituras los acontecimientos que han vivido. Pero antes de iluminarles con la Palabra, les preguntó “¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?” Es necesario escuchar antes de dar respuestas, pues a menudo estas son preconfeccionadas.

Los Jóvenes tienen este deseo de ser escuchados, comprendidos y acompañados. Sólo a partir de la escucha se hace posible un intercambio de dones, en un contexto de empatía.

Para leer el documento del sínodo clica aquí

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close